Elegiría que, mientras esa pasión disminuye, debajo de ella creciera el sentimiento.
Elegiría que ni yo ni el otro nos asustásemos de la desaparición de la pasión y que supiésemos enfrentarnos con el cambio de intensidad por profundidad.
Elegiría que ese sentimiento fuera amor y no sólo querer.
Y, finalmente elegiría que se diera la posibilidad de reenamorarme, de vez en cuando, de la persona que amo.
Jorge Bucay.
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