No es verdad eso de que no puedo quererte como tú me quieres. Igual es que querer quieren dos, pero nunca iguales. Hay muchas cosas que quiero saber y no sé buscar, ni si me atrevo. Sé que te suena todo esto que te digo, aunque sea bajo, porque sabes que me asusto. Cuánto han cambiado el lirismo y la locura. Como saber quién es quién en esta ladera, sin saco de dormir y al abrigo de una tela colgada de una rama. Pero no me importa porque es diferente todo esto, y tu espalda y tu abrazo y las líneas de ese trazo que te escriben son lo que quiero cada mañana en cada medianoche con tu mano por mi nuca. Y mirarte y que te enredes en mi pelo, que me despiertes y me mires cuando duermo. Y verte yo a escondidas, cuando sabes que te veo, y cuando sé dónde estás si me escapo un ratito porque solo quiero verte. Ven, anda, ven conmigo. Aunque sea en un bar de carretera, o en el vestidor mejor equipado. Solo quiero esa veta verde de tus ojos. Con esa veta verde ya me atrevo a buscar, aunque en dos o tres horas, no sepa. Que si yo no busco guiarás mis manos y si me pierdo estás tú para encontrarme...

No hay comentarios:
Publicar un comentario