sábado, 2 de junio de 2012

No sentir.

No sé en qué momento dejó de sonar el piano. Llevamos toda la vida huyendo y la vida lleva todo este tiempo reuniéndonos mientras nosotros, a base de dudas, callamos lo que no se debe decir. Pero cómo decirlo, si son tabúes, cómo decirlo, si son verdades. Al menos, aunque sea lejos y pasen los meses, siempre está ese hilo que nos ata y que no sé por qué, pero yo siento más sincero ahora, más fuerte, más vívido. Pienso en las noches y en las mañanas cómo saldar la deuda que contraje de aire; las tardes son para verte. Quizá tú también piensas cómo saldarla conmigo, viéndome los días y las madrugadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario