No sé en qué momento dejó de sonar el piano. Llevamos toda la vida
huyendo y la vida lleva todo este tiempo reuniéndonos mientras nosotros,
a base de dudas, callamos lo que no se debe decir. Pero cómo decirlo,
si son tabúes, cómo decirlo, si son verdades. Al menos, aunque sea lejos
y pasen los meses, siempre está ese hilo que nos ata y que no sé por
qué, pero yo siento más sincero ahora, más fuerte, más vívido. Pienso en
las noches y en las mañanas cómo saldar la deuda que contraje de aire;
las tardes son para verte. Quizá tú también piensas cómo saldarla
conmigo, viéndome los días y las madrugadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario