Aparece eventualmente, pero siempre está presente en el fondo de cualquier mente. Suele salir a flote en momentos de dificultades, ya sea por su propio pie, o apareciendo en escena empuñado como el escudo de alguien que no tiene nada mejor que decir.
"No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes".
Y, al menos a mí, me envuelve en un halo de pesadumbre. Porque tiene razón. O porque no lo tenemos presente lo suficiente para cambiarlo de forma efectiva. O porque creemos que es una verdad inamovible. O porque creemos que sí que lo sabemos.
Bien.
Llevémosle la contraria.
Lo comparto, me gusta mucho!
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