lunes, 29 de octubre de 2012

Hacia dentro.

Un puñetazo de realidad se apodera de mis músculos y me paraliza, y es el caldo de cultivo perfecto para olvidar el significado de olvidar lo ya olvidado. Y ahora solo puedo odiarte.
Una envidia que pudre mis argumentos me ha alejado años luz de mis ganas de abrazarte, esa envidia corrosiva de quien compara un gigante con una mosca, y todos los fantasmas.
He intentado sobreponerme, de veras, relativizar para separarme de los recuerdos, para abrir los ojos y volver a mirarme como antes, como nunca. He intentado olvidar aquel refuerzo positivo que me mueve por impulsos, respirar y pasar de potencia a acto, de silencio a caricia.
Supongo que cometí el error de pensar que tu sonrisa era la prueba evidente de que tu vida había retomado el rumbo, de que al fin la felicidad había llamado a tu puerta, mientras el dolor había llamado a la mía. Sin darme cuenta de que tú también llorabas. Pero en todo este bucle de pensamientos grises ni si quiera me di cuenta de cuantos pasos había dado en dirección contraria a tu cuerpo; le di la mano a mi instinto de huida intentando anestesiar los días y las horas.
Y ahora que te has ido me arrepiento. Y ahora que no existe analgésico porque no puedo escapar de mi propia mente, tomo aire, respiro el humo, me quito la ropa y sueño con despertar en otro tiempo y en otra ciudad, donde poder aplacar mis miedos y aguantar tu mirada.
Ya sabes que te quiero. Pero ahora solo puedo odiarte.

domingo, 28 de octubre de 2012

Alivio.


Te duelen los ojos, sientes como se hinchan, toca remar. Me balanceo en hilos de coser, estoy a punto de caer. Apuras el café, apartas el diario y te vas, agarras calendarios y te mientes, y al romperlos pretendes engañar al tiempo. Y te levantas, enciendes la luz y te parece que hiere; y te bañas y al caer el agua te parece que empapa de más. No estoy hecha para mi.
Me oprime en el pecho, se entrecorta la respiración. Lamo mi sudor, el mismo que recuerda que el corazón sigue latiendo. El día es hielo y sin embrago yo logro arder, y temo al alma por su dictadura y cobardía que rompe al caer. Y me consumo al pensar en cómo y dónde estarás, y me asfixio cuando pienso en lo que pudo ser y nunca será. Hoy hasta el silencio se deja oír.
Y en cambio cuando te miro, todo cobra sentido, y si vale la pena es por ti.

martes, 9 de octubre de 2012

Volver a caer.


      Repaso cada linea de este improvisado guión que me invento cada vez que me tiembla la voz al hablar contigo, las manos al escribirte, las pestañas al mirarte...
      Y  una vez mas, con el más pequeño de los descuidos, ahí me sorprendo, entre tus labios otra vez, hay que ver este corazón inquieto que no se aclara ni él.
      Daría mi discografía favorita, mi mejor fotografía, aquel poema que cada vez que lo leo la razón me tirita, daría lo que fuera por tenerte enfrente y sonreírte, diciendo que lo nuestro... nunca tuvo un "para siempre" pero que bonito se ve el infinito cuando me coges de la mano, me llamas guapa y te pones esa camisa que tanto me gusta, que bonita se ve mi vida si tu sonrisa me la ilumina, que bonito cuando nuestros ojos están tan cerca que la distancia se vuelve rabia, que bonito todo cuando lo pienso y no cuando lo vivo. 


pero al fin y al cabo, esta vida está hecha para ser vivida, no para ser pensada.