Te duelen los ojos, sientes como se hinchan, toca remar. Me balanceo en hilos de coser, estoy a punto de caer. Apuras el café, apartas el diario y te vas, agarras calendarios y te mientes, y al romperlos pretendes engañar al tiempo. Y te levantas, enciendes la luz y te parece que hiere; y te bañas y al caer el agua te parece que empapa de más. No estoy hecha para mi.Me oprime en el pecho, se entrecorta la respiración. Lamo mi sudor, el mismo que recuerda que el corazón sigue latiendo. El día es hielo y sin embrago yo logro arder, y temo al alma por su dictadura y cobardía que rompe al caer. Y me consumo al pensar en cómo y dónde estarás, y me asfixio cuando pienso en lo que pudo ser y nunca será. Hoy hasta el silencio se deja oír.
Y en cambio cuando te miro, todo cobra sentido, y si vale la pena es por ti.
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