A fin de cuentas, si actuáramos con el corazón menos serían
las complicaciones que tendríamos, menos vueltas darían los pensamientos en la
cabeza, porque cuando actúas con razonamientos no dejas que lo que piensas,
sientes y haces esté en armonía, por lo tanto no fluyes. Tu vida la vives tú,
tú tienes esa probabilidad de que en las decisiones te salga un cincuenta por
ciento u otro, decide arriesgar y probar sin suicidarte, ni automachacarte con
la pared, pero actúa con las emociones no con los pensamientos que crea tu
mente a través de la interpretación de unas cuantas palabras que lees, que ni
siquiera te han dicho a la cara y no has oído.
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