Cuando el suelo firme que pisas se derrumba, aparece otro piso en el cual las cosas se ven desde otra perspectiva, otro color, otro punto de vista, como en una ventana tintada desde la que tú puedes ver pero no te ven. Esperas que la gente de tu anterior suelo se ponga en el mismo lado de la ventana tintada, pero si tardan en hacerlo la paciencia se agota, el tiempo pasa, y tú decides subir al nuevo suelo sólo. Te da igual quien esté en él, si la gente del otro lado de la ventana no decide pasar ahora, quizá cuando lo hagan para ir en tu búsqueda ya no te encuentren.
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