martes, 27 de noviembre de 2012

Lúgubre



La lluvia tras los cristales, hace que se ponga a reflexionar sobre sus pensamientos en el ascensor:<<La idea de cambiar de ciudad para trabajar, se ve lejana ahora en el tiempo. Como una idea lúgubre, pasada y oscura.>>

                Y quién diría que hace un par de meses era lo único que mantenía su  cabeza activa, pensando ideas y excursiones, mirando pisos,… Ahora todo queda en un abismo abstracto. Ni el día a día es igual, avanza, cambiante, sencillo, ilegible, sin saber que pasa, y sólo la historia de un libro entre las manos es capaz de llenarle la cabeza de pensamientos. Pensamientos ficticios que no forman parte de su vida. Esa historia es la única capaz de sacarla de su mundo real, y dejarla por unos momentos desaparecer de su mundo real, donde nada le incentiva, ni llena el vacío que siente.

Sus brazos rodean su cuerpo abrazándolo. Sólo ella puede consolarse, nadie sería ahora capaz de entender el desierto en el que se encuentra. Comprende lo que le falta, pero no es algo que se pueda pagar con dinero, que con solo abrir la boca y mencionarlo aparezca, sino que llega con el tiempo en un momento indeterminado y sin avisar, dicen que no lo has de esperar, porque si no, no aparece, pero cuando es lo único que quieres, sólo puedes desear que esa parte de la Ley de Murphy no se cumpla. Mientras, seguirá esperando en la sombra, tras el reflejo del cristal, viendo la lluvia caer y el tiempo pasar. Consumiéndose en su libertad.

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