Tu vacío me ahogaba.
Pero entre esta niebla muerta todo se vuelve mejor, ya no estás aquí.
No hay espera y los deseos han desaparecido, sin avisar, sin ser notados.
Ya no hay oportunidades, ni recuerdos, ni cafés, ni olor a incienso en aquel bar.
Ni luces tenues.
Vivimos de una tarde a los quince ¿tú te crees?
Qué absurdo creer en aquellos sueños.
A veces hay que despertar.
Qué absurdas las pesadillas de estos tiempos.
No, no quiero, déjame.
Quiero mi vida y no una nuestra.
Ni vida tuya ni de cualquiera.
Quiero ver cómo te marchas.
Quiero ver cómo te dejo ir.
Contigo te irás tú, y todo lo que ha sido.
Contigo te irás tú, y quedará lo que creí.
Quiero que quede lo que creí de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario