lunes, 30 de enero de 2012

NI CONTIGO, NI SIN TI.

En este preciso instante, en el que me pongo a pensar, y no por primera vez, qué ocurrirá el día que yo no esté. ¿Quién serás tú sin mi abrazo? ¿Quién serás tú sin mi mano?.
Sabes, esto no es eterno, en esta vida todo tiene un precio, una recompensa, un fin y una meta. Puedes buscarlo más allá de tu ombligo, o puede ser totalmente interno e intrínseco, pero incluso a veces eso de ser "bueno", cansa. Si el reforzador tiene menor valor que el esfuerzo, entonces la conducta, cesa.

Bien, qué pasa entonces, qué va a pasar cuando te encuentres solo, perdido, vacío y como siempre, te sientas pequeñito y yo no voy a estar, ya no tendrás esa fuerza que me fabrico cada madrugada solo para entregártela a ti, ya no tendrás esa sonrisa cosida en la cara a base de jirones de mi piel, te faltarán las ganas que te cocino cada día de desayuno y sobre todo, te faltarán mis besos, que como todo buen entendedor sabe, son una puta sobredosis de energía.
Y en ese preciso instante en el que me siento dueña de tu vida, me
paro a pensar qué ocurrirá si soy yo la débil, si soy yo la que se cae y se le olvida como se puede levantar. ¿Quién me va a secar las lágrimas?¿Quién me va a decir que yo valgo más que un nada? Dejarás de lado tus miedos, tus fantasmas, tus rencores. Dejarás a buen recaudo tus preocupaciones, ¿si? Sí, yo lo sé.

Quizá haya un día, en el que ni tú ni yo estemos, que haya muchos kilómetros de por medio, pero distancia de esa, que separa no solo físicamente, sino también los corazones y no tengamos a nadie más que apueste un duro por nosotros y no nos toque otro remedio que agarrarnos bien fuerte a cualquier resquicio de autoeficacia que nos quede y llegar hasta lo más alto.



Pero hay que joderse, hoy por hoy, No puedo perderte, así que déjame sujetarte de la mano para sentirme un poco más valiente, un poco más fuerte y si quieres, te presto la mía y nos sentimos juntos, los reyes de nuestro mundo.


Eduardo Galeano. El derecho al delirio.






¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar..?

domingo, 29 de enero de 2012

CONSTANCIA





Las palabras de hoy, han sido especialmente recogidas, cultivadas, guardadas y comúnmente olvidadas...

"hay veces que los obstáculos que lastran nuestro viaje...







...impiden ver que detrás de ellos,nuestro camino sigue"


sábado, 28 de enero de 2012

Etiquetas

Todos tenemos una serie de etiquetas que conforman el tipo de personas que somos a los ojos de los demás y, a veces, a los nuestros también. Las hay grandes, las hay ENORMES, otras son más pequeñas, otras son invisibles incluso a nuestros propios ojos…  Pero todas ellas están ahí, persiguiéndonos cual tormento o irguiéndose en nuestro pecho, orgullosas.
 Lo curioso de estas etiquetas es que las que te han sido impuestas externamente suelen ser de colores llamativos, con letra marcada; Arial Black sobre un rojo vibrante, un verde brillante o tal vez un amarillo histérico. Una puesta en escena que te obliga a pararte sobre ellas, que te impele a darlas por ciertas; sin embargo, aunque lo pueda parecer, no son las más peligrosas. La trampa mayúscula son las etiquetas invisibles, tanto las que sólo lo son para los demás, como las que sólo lo son para ti. Alguien que camina sin saber lo que lleva encima es como un saco de granadas con las anillas flojas, ya no digamos si es él mismo quien se va cargando sin saberlo.
Y aquellas que nadie ve… Oh! , esas; esas son las peores. Son como llevar una araña en la espalda y que nadie te diga “¡Oye, tú! ¡Mira lo que llevas ahí detrás! Sacúdetelo antes de que te haga daño”. Y realmente nadie te lo dice porque nadie se ha percatado de que eso está ahí. Entre tanto, la arañita manipula los hilos de tu camisa a su antojo y lo único que tú notas es que hay días que te aprieta más de lo habitual, más de lo debido, mientras que otros días necesitarías meterle un poco de tijera porque te viene grande. ¿Y la gente que hace? En vez de preguntarse qué le pasa a tu camisa se preguntan por qué te vistes así. Los que se preocupan por ti incluso te ayudan haciéndote el inmenso favor de decirte como tienes que vestirte, según su criterio claro, ya que sólo desean tu bien. Esa gente suele ser buena, honesta, pero ciega al fin y al cabo.
Por eso es vital desarrollar la visión; pero la propia, no la ajena. Así si te equivocas podrás echar la culpa a tus ojos y sólo a ellos. Y ese desarrollo comienza por cerrar los ojos físicos, que no hacen más que confundirnos con colores llamativos y tipografías grandilocuentes. Hay que mirar más allá de todo eso, o mejor dicho, más acá, porque hasta que no veas lo que tienes encima no podrás ver lo que tienes en frente, y está claro, que en tu océano sólo puedes bucear tú.

jueves, 26 de enero de 2012

Ley de Murphy

Un día es necesario para darte cuenta que la Ley de Murphy te viene a visitar cuando menos lo esperas, y te hace ver los errores que cometes, las cosas que debes de cambiar, aquello que hace tiempo tienes en mente y nunca acabas de cumplir. Por una razón o por varias, siempre aparece en boca cuando las cosas se complican, el trabajo se amontona y acabas el día exhausto, siempre dices: la Ley de Murphy es así.

Quizá sea hora de no echarle tanta culpa a dicha ley y de aplicar en la vida un poco más de tranquilidad, mandar de vacaciones al agobio, al estrés y a las prisas que te hacen ir a todos los sitios corriendo, y comenzar a asumir las tareas que tenemos pendientes con cada uno de nosotros mismos.

martes, 24 de enero de 2012

Enumerando.

¿La vida qué es? La vida es hacer lo que te apetezca.

Estás vivo cuando haces lo que te apetece. Pero no hay que engañarse, cuando no hacemos lo que nos apetece, no estamos muertos. No, a no ser que sea lo único que hagamos. Disfruta de los momentos en los que haces lo que quieres. Es por lo que hay que trabajar duro, para hacer lo que te apetezca. Para vivir.

A mí me apetece ver mundo. Vivir fuera. Me apetece jugar a baloncesto. Drogarme. Dormir. Follarte. Aprender música. Me apetece comer mierda. Leer cosas que nadie lee. Conducir deprisa. Me apetece conversar de verdad. Dar un paseo yo solo. Tirarme en la cama borracho una noche de verano. Me apetece conservar a quien me importa. No hacer caso a gente vacía. Tumbarme en la nieve hasta tiritar. Hacer snowboard. Coger olas gigantes en alguna playa perdida. Me apetece encontrar mi libro favorito de una vez por todas. Y mi mujer perfecta. No así mi canción. Es imposible. Pero sí escuchar millones. Me apetece no rendirme. Poner cara de mal humor y superar a los demás.

Me apetece darte un beso. Y te lo voy a dar.

¿La vida qué es? La vida es lo que me apetece.

Ceerre - Feel so good

viernes, 20 de enero de 2012

Cristales

No te gusta la oscuridad, pero no dejas a nadie encender la luz, ¿por qué? ¿Qué te pasa en la cabeza? ¿Qué te pasa en el corazón? ¿Y en el alma? ¿Qué pretendes con ello? No sé lo que esperas conseguir así, pero te puedo asegurar casi al 100% que al final lo que tendrás es una habitación con los cristales tintados y los demás ya no querrán encender esa luz, porque no saben lo que hay detrás del cristal y puede que no quieran saberlo nunca.
¿Es eso lo que quieres? ¿Cristales tintados? Cierto es que dan un toque de elegancia, de distinción, de exclusividad, pero sabes tan bien como yo que la exclusividad no existe, es sólo un concepto vacío, como tantos otros. ¿De qué te sirve? ¿Por qué quieres ser distinta a los demás? Sabes que eso es imposible. Además, sólo por el hecho de existir ya eres distinta a todos los demás, a todas las demás. Cierta marca francesa tiene como eslogan una frase que plasma con bastante fidelidad la realidad humana: “Je suis moi et aussi toutes à la fois”. Todos somos diferentes pero a la vez iguales, es algo inherente a todas las especies; cada individuo es único, irrepetible, pero los humanos no queremos aceptar que todos pertenecemos a una misma raza. Nos jode ser predecibles. Tenemos esa puñetera fijación por diferenciarnos a toda costa. Lo más absurdo de todo es que buscamos diferenciarnos copiando a otra gente... parece cuanto menos un chiste, pero no; el borreguismo no entiende de ironías.
Volviendo a la oscuridad, ¿cuánto tiempo más quieres estar allí? ¿Tienes algún plan o estas dejando pasar el tiempo hasta que alguien venga a romperte los cristales y a llevarte en brazos bajo el sol de la Toscana? No esperes, es un consejo. La paciencia eterna desgasta. Si yo fuera tú intentaría cambiar algo, pero por mí misma, sin necesidad de que nadie me salvase. No tiene que ser un gran cambio, es obvio que no vas a arreglarte la vida en un pestañeo. Hablo de cambios pequeñitos: una sonrisa un lunes, ponerte rímel en las pestañas solo para ir a comprar el pan, un “buenos días” a ese vecino tan rancio que nunca te ha dirigido la palabra... El tipo de cosas que la sociedad ve absurdas e inútiles, pero que muchas veces son tan necesarias como respirar. ¿Acaso crees que todas las personas que veas ese lunes pasarán por alto tu sonrisa? ¿De verdad piensas que la panadera no se dará cuenta de que hay algo diferente en ti? Y, ¿qué me dices de tu vecino? ¿Alguna vez te has molestado en averiguar por qué es tan serio? Puede que él opine lo mismo de ti y le rompas los esquemas con tu “buenos días”, las apariencias pocas veces suelen encajar con la realidad. ¿Lo ves? Estos insignificantes actos provocarán cambios en tu entorno, pequeños, sí, imperceptibles si los miras con prisa, pero ¿quién te dice que una de estas pequeñas variaciones no va a derivar en algo más, en algo grande? Si no lo intentas nunca lo sabrás.
Ya lo dijo alguien llamado Albert, “La locura es esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo”. ¿No te parece que tenía razón?

jueves, 19 de enero de 2012

20 de enero.

Hoy es 20 de enero de 2012. El día de hoy pasará a la Historia.

Hoy, la Guerra, ha empezado. No es una Guerra de muertes, sino de habilidad. No es una Guerra de poderío industrial, sino de capacidad intelectual. No es una Guerra de expansión territorial, es una Guerra de datos, de información, de conocimiento. Señoras y señores, estamos asistiendo a la primera batalla de una Guerra Web, esa que se ha producido en medio de una coyuntura vertignosa y volátil, en medio de una crisis financiera que mucho me temo aún no hemos empezado a ver en su esplendor, esa que se produce justo hoy, a las pocas horas del cierre del portal Megaupload, mientras aquellos que el sistema quiso convertir en víctimas de la tecnología han sido más listos y ahora, la controlan. Sin multinacionales, ni patentes, sin directivos ni víctimas de las más despiadadas técnicas de marketing; sin un patrón de estudios ni edades similares, todos y cada uno de los que nos vemos afectados por la coartación de nuestras libertades como usuarios de Internet, y que siquiera hemos pensado NO, ofrecemos nuestro apoyo. Todos ya estamos aquí dentro, quizá como la familia del soldado que estaba en el frente en las guerras antiguas. Quizá como el brazo amigo que te prevenía de los mayores riesgos en la trinchera. Hemos dicho no, y esto, acaba de empezar. Queridos dirigentes, piénsenlo como más les guste, digiéranlo como puedan.

La cultura es libre y no tiene dueño, salvo si ese dueño somos todos.

A lo largo de la Historia el pueblo ha sido engañado deliberadamente por sus dirigentes, sesgando la información a transmitir y adulterando los contenidos del rumor. Pero hoy, ante nuestra nueva realidad, se abre un nuevo abanico de posibilidades causadas por una obviedad: ahora, hoy, autoridad y pueblo, somos iguales. Lástima que solo sea aquí, en Internet. Lástima que los medios digitales más visitados en España apenas se arriesguen a informar de la noticia. Lástima que todo esto estalle en plena madrugada y escape a la imprevisibilidad del directo. Pero algo ha ocurrido y he visto con mis ojos: ahí fuera hay gente que piensa como nosotros, con capacidad de combatir.

Todo esto empezó así. 1996, Suiza. "Declaracón de Independenca del Ciberspacio." John Perry Barlow. [texto]

Todo esto detonó así.


Todo esto continuó así:
 Anonymous logra el mayor ataque de la historia en internet.

Y todo esto, nadie sabe cómo acabará. Esto ha ocurrido debido al cierre del mayor portal de intercambio de archivos. Que no ocurrirá si llega a buen puerto la Ley Sopa, y esos cinco mil que piensan como nosotros vuelven a actuar. Siempre, cada vez, más. Con más apoyo, #Anonymous. Pero, cuidado. Siempre hay víctimas en las guerras.

Recopilando.

No hay que ser adivino para ver venir ciertas cosas. La de hoy es una de ellas. La gente me preguntaba: "¿Por qué te bajas las películas en lugar de verlas por streaming?" Y yo siempre respondía que prefería tenerlas luego todas grabadas, en un soporte físico, guardadas para verlas el día de mañana. Por supuesto, solo conservando las buenas, las que merecerían esa hipotética revisión.

Está claro que llevan tiempo queriéndonos quitar la libertad en internet, después de que lo lograsen ya en las calles. Quieren disfrazarnos a todos de ovejas. Construyen senderos por donde quieren meternos a todos. Y si por el camino nos sacan algo de dinero, mejor.

Hablo en impersonal, con construcciones medias, porque todos sabemos quiénes son. En lugar de preocuparse por renovarse -o morir- en sus negocios, pretenden que los demás no avancemos, que nos crezcamos, que no disfrutemos de la libertad que nos otorga esa gran herramienta que es internet. Hoy cierran esa web de la que todos hemos bajado cosas, sí. Pero lo que casi nadie sabe, es que es solo el principio.

¿Tendremos que tomar represalias físicas por haber atentado contra nuestras libertades y derechos virtuales?

Yo lo tengo claro: Fuck you, I won't do what you tell me.

Rage against the machine - Killing in the name of

miércoles, 18 de enero de 2012

Rock it.

He cambiado mis prioridades. Eso no es un "mis prioridades han cambiado". He sentido miedo, rabia, dolor, decepción, hastío, furia, deseo, asco, rabia, abatimiento, frustración... pero no odio. Mi lista de objetivos ha sufrido una transformación radical: a base de ese cierto sufrimiento y con grandes dosis de voluntad he logrado convertir mis fracasos en éxitos potenciales. He dejado la compasión y la estupidez del egocentrismo a un lado, y he abogado por vislumbrar la primavera latente en ese pedazo de tierra que todos pisan. No hay sensación mejor que Thunderstruck a todo volumen en los momentos de relax, no hay motivación mayor que cambiar de marchas al son de sus acordes. Es vital este sentimiento de capacidad, esa agudeza del humor ácido y rápido, esa satisfacción al vivir a la par que el tiempo, y por delante, es vital la excitación de la valía. La distinción de lo mediocre.

Está aquí, se siente. Cierta ilusión afilada, práctica, pragmática, sensual, sexual y follable.



Explicando.

A día de hoy, con toda la tecnología que tenemos a mano, hay mucha gente que se lanza a crear, a intentar dar rienda suelta a su imaginación. Lo que no saben, es que tener los medios para hacerse escuchar no significa que automáticamente vaya a gustar a la gente, o que siquiera te vayan a soportar.

Antes, para hacerte escuchar, había que ser bueno o caerle bien a alguien con dinero. Ahora, existen mogollón de DJ "DNI" -véase DJ Fulano Fernández, Rodrigo García, Tu puta madre en bicicleta DJ- que se creen que grandes plataformas como SoundCloud son su patio de recreo, y que pueden escupir en él.

Los cojones. Veo hoy un link etiquetado como, ojo al dato, 'electrodubstep'. Coño, me apetece ver cómo suena, me gusta el dubstep. Le doy al play, y escucho putas canciones de discoteca aceleradas, desacompasadas, canciones totalemente davidguetteras. Música dance, house. ¿Y dices que es dubstep, Fernando Rodríguez DJ o DJ González? Tócame las pelotas.

Si no hay calma y después tormenta, si no hay drop, no hay dubstep.

¿Y qué es el drop? Pues lo que pasa aquí antes de medio minuto:

Freestylers - Cracks (Flux Pavilion remix)

La letra pequeña del amor.


Siempre cuesta despertarse temprano, pero cuesta más cuando lo haces sin motivo, cuando podrías seguir durmiendo, porque nada te está esperando ahí fuera, hoy no tienes prisa.
Aún así, hay días que te despiertas horas antes de lo acordado con la almohada la noche anterior.
Cuesta despertarse con la sensación de que hoy tocaba reemplazar horas de sueño por un plan mejor, por otro sueño: tú.
... A veces prefieres que sí suene el despertador.

Es la una de la tarde. Llevo varias horas despierta, tumbada en la cama, intentando no buscarte entre las sábanas, por mi habitación, en una estación de tren o por toda la ciudad. ¿Sabes? hoy llueve.
Me doy cuenta de que los minutos de toda una semana no son suficientes para ordenar recuerdos, ni siquiera para asociar horas con momentos, gestos con palabras o acercarme a describir los sentimientos que produce un beso tuyo.
Y sin embargo, solo mirar el reloj, solo el número que está marcando hace que ahora mismo no esté escribiendo para ti en hojas cuadriculadas, hace que esté viviendo siete días atrás, cuando besaba tus besos, cuando tu cuerpo no estaba lejos, cuando las horas tenían 61 minutos.
Y prefiero pasar el día sola, porque no quiero compartir tus horas con nadie más. Porque pasarlas con otra persona sería sentir cada segundo que esas horas solo te pertenecen a ti, que mi cuerpo solo quiere pasarlas contigo.
Hoy no me apetece vivir este día si no es atada a un horario de trenes. Hoy me cuesta respirar.

Pero se rompió más que tu secreto, y ahora tengo que pensar que es mejor ir asumiendo que no hay nada más fugaz que tu idea de amor eterno. Lo malo es que sentir no es propiedad de la razón. Lo malo es perseguir tan solo pompas de jabón.

martes, 17 de enero de 2012

Monedas.

Aquí estamos, a solas, muertos de miedo. Mis dos yo, mis dos caras, la pasión y la razón, la verdad y la mentira. Recién superada la disyuntiva que conformará mis días muy pronto y durante mucho tiempo, a punto de entrar en ebullición. Mi sorpresa y desconcierto están parejos; esta vez no ha respondido la mentira, esa que todo el mundo ve, esa que todo el mundo quiere u odia a partes iguales y sin término medio. Ahora se ha adelantado la verdad, en el impulso más inconsciente del que he tenido constancia jamás. La verdad, la pureza, mi yo oculto y enfadado con la mentira porque esta es más grande y responde a circunstancias y no le deja respirar. La transparencia, que lucha por mi sueño, el sueño de las dos. Y ha surgido en medio instante.

Ciertas voces a mis dos yo les sugieren no preocuparnos por nada más que por el preciso segundo que vivimos. No olvidar los sueños por el camino, que nos alientan y nos dirigen. Priorizar los deseos y las metas, otorgar a cada maravilla la oportunidad de ser disfrutada en su simpleza o complejidad, en la belleza de su existencia, en la inteligencia del surrealismo o en el instinto del raciocinio. Ver la danza de las notas al son de tu ánimo, movido en cotas más altas. El fracaso es fracaso porque tú lo consideras, al igual que el éxito que consideran otros. Altera el medio. Juega con el tempo. Baila y ríete. Teme sin sufrir, respeta sin dejar de sentir, y de paso, si puedes y surje, enamórate hasta las trancas y despierta acompañado. Esto quizá es ya más mío de lo que preferiría pensar.

Cuando la verdad y la mentira entran en conflicto, el corazón bombea tristeza y la mente saca brillo a los recuerdos. Mala época para volver al pasado, con todo un futuro por delante que ahora se delimita y que pronto será un gran monstruo a combatir. Mala época es siempre para un renacer el estar contando los pizcos de las cenizas, entre dos yo que deben caminar unidos. Punto para la verdad. Punto para el futuro de mi presente inmediato. Punto para lo que queda donde debe estar, y lo que sigue naciendo ahora.

Decidiendo.

Estoy sentado encima del muro. Una pierna colgando a cada lado, y una sonrisa en la cara. Inclino la cabeza a un lado cuando pienso en lo bueno de saltar hacía ahí o allí. Repito la misma operación a un lado y a otro, y no consigo una decisión.

Pero no puedo estar aquí sentado hasta que me muera, porque me moriría pronto. Solo tengo una chocolatina en el bolsillo. No, no puede ser. Tengo que decidir ya y saltar. Sea a donde sea. Ahora estoy bajo presión, pero al menos ya tengo claro que es una decisión mía, y lo que piense el resto me da igual. En realidad, cuando elija hacia dónde saltar, no volveré a ver a la mitad de ellos. No los necesito. Y tampoco sus opiniones.

Tengo que elegir, pero ambos lados son buenos. ¿Dónde quiero vivir? ¿Qué quiero hacer? ¿Aquí o allí? Todo es bueno, porque aún está por escribir. Todo lo que haga, será siempre para mi bien. Tiraré una moneda al aire, pero no para elegir, sino para saber qué deseo que salga mientras gira entre materia invisible.

Me da igual, ambos lados son buenos para mí. Allá voy. Es bueno para mí.

Hoy traigo soul puro, al mejor.

Otis Redding - Good to me.

sábado, 14 de enero de 2012

Ella












Divagando por las calles, visitando los bares, buscando una mirada, unas palabras, o un gesto, algo que le haga sentirse querida, que llene el vacio que le inunda. Una copa medio llena de ginebra es su única compañera esta noche, sentada en la barra del bar, con más de veinte años de soledad; ella se conoce a sí misma, pisa fuerte el asfalto, segura de sus pasos, de su caminar y decisión… pero aún, le escolta un vacío que no consigue llenar.

Entretanto, acaricia la suave arena húmeda por el mar, sutilmente, imagina como si se tratara de la sensibilidad de una caricia suave y ligera, entre sábanas de seda.

La delgada línea que separa realidad y ficción.

Una ciudad ucraniana, Odesa.
192 escalones. Los escalones de la muerte.
142 metros de longitud,recorridos, uno tras otro, con el miedo en los ojos y el corazón encogido, con los oídos aturdidos por los sonidos de los disparos y los gritos de la gente. Y un niño que se suelta de la mano de su madre... Y una anciana que no puede ir tan deprisa y desfallecida decide rendirse... Y hombres nobles que se ayudan unos a otros, valientes, luchadores.

Como tantas veces a lo largo de la historia, el hombre ha sacado su interior ruin, se ha creído todopoderoso y al ostentar el poder, ha sido corrompido, desposeído de toda humanidad.



No ocurrió de verdad, no allí, pero el mal y la injusticia están presentes cada día en cada lugar del mundo disfrazado de diferentes maneras.

El cine, como la historia, nos ayuda a ser conscientes de los errores del pasado y a procurar no caer de nuevo en ellos.

Y esta es sin duda una obra maestra, una escena clave.
Grande "El acorazado Potemkin". Grande como Serguéi Eisenstein.

viernes, 13 de enero de 2012

La escala de Ritcher.


No me acuerdo de cómo fueron las cosas, supongo que es lo que sucede cuando hay una catástrofe, todo pasa muy deprisa y no eres consciente del dolor o el paso del tiempo. Recuerdo una habitación con vistas al mar y una playa, decíamos que la vida era como subir una escalera y que algún día seríamos capaces de ver nuestros pasos grabados en la arena. Solíamos decir tantas cosas que ahora no soy capaz de distinguir las verdades de las mentiras, pero tengo claro que el suelo comenzó a temblar bajo nuestros pies y tú echaste a correr hacia la escalera de incendios sin pensártelo dos veces. Me quede sola, sentada sobre un montón de escombros, viendo cómo nuestros sentimientos agonizaban en medio del caos. Me consuela saber que al final todos tenemos la necesidad de mirar hacia atrás, tarde o temprano volvemos la vista para ajustar cuentas con nuestro pasado y entonces te darás cuenta de que una vida tuvo que sucumbir para que surgiese la mierda a la que te has abrazado, y que ya será demasiado tarde, porque todas tus huellas están olvidadas en el fondo del mar, enterradas en un cementerio de diatomeas.

jueves, 12 de enero de 2012

LICOR

Cerró los ojos y abrió el corazón, pues la noche era larga y necesitaba compañía de alguna canción. Vio echar la trapa al bar de aquel callejón, mugriento, lleno del desazón de cada alma errante que por allí dejaba caer su tarde, su noche, su vida y su ilusión. Pero él, allí, borracho, mirando la luna bailar al son de un bolero, tiritando en su balcón.
Recordó sus piernas y tembló al acordarse de su sabor, pues no había nada más dulcemente amargo que sus besos bañados en licor, y sin poner mucha resistencia dejó que aquella bella sonrisa desgastada de tantas lenguas se quedara atrapada entre sus párpados, pues por otra noche más con ella, perdía la cabeza y posiblemente la cartera,
que aquella princesa no quería dueño que apostara por ella

Lleno de claves.

Siempre que reordeno mi vida le meto mano al armario con descaro y acaricio con delicadeza de dueño sus más recónditos secretos. Así borro de mi cabeza los pensamientos suicidas que me asaltan con alevosía y atrevimiento, con mi mismo descaro, y con una frecuencia de una vez por mes y medio y con relación al mismo puto tema de siempre. El mismo que viste y calza y entre estas dos acciones me pega un bofetón de ilusiones y otro de realidad, con la misma mano y el mismo movimiento, 180º de patinaje artístico, toma ya. Es cojonudo, mientras escalo la montaña todo está guay, energía, placeres, vicios controlados, cultura, vida. Y todo bajo control, ¿eh? Y de esto que de repente te tuerces el tobillo, sin que apenas pase nada, tropezón del quince y oh, mierda, estoy en la mitad de la cuesta de espaldas y sin freno, todo es una vorágine irrefrenable por definición y de repente... ¡Shackaboom! Pa' que vuelvas.

Puta mierda, ahora me toca volver a ordenar la ropa del armario y todos mis zapatos, y mis libros y la estantería. Que tengo un par de moratones y cuatro arañazos y mientras me entretenga seguro que se curan. Claro que sí. Ah, que no es así, que es que hay un par de cada cual que siempre son los mismos. Pues me pongo coderas, ¿qué quieres que te diga? Que no voy a dejar de subir y bajar y subir cada vez más alto y buscar mientras subo la palanca de freno porque sí, sé que me la voy a volver a pegar, y con todas mis ganas. Además, una de cada mil veces hay una diferencia: es por voluntad, no por hastío. Esta, es una de ellas, quizá la primera que combina pizcas de ambos ingredientes, que nunca viene mal, que así disfruto del enfado y de paso perfecciono mi humor ácido y riego de daños colaterales merecidos a cada uno de los mediocres que se nutren de éxitos ajenos.

Esta vez es distinta, hay un nuevo enfoque. Hace sol, y empiezo a creer otra vez después de tantos años en las escalas y jerarquías naturales y en el abrazo de Soul Sampler y la pregunta de "¿Qué coño te pasa?" de Mi cuaderno de Bitácora. En el verdadero placer del erotismo psíquico y los libros y la música y un par de pelis de época. Y sobre todo, a solas, que no en soledad. Haciendo malabares con los retos. Bebiendo de los días y la ironía de vivir.

Por cierto, creo que tengo una inestabilidad emocional muy severa. Pero mola que te cagas.

miércoles, 11 de enero de 2012

Red social

Quizá sea la mínima expresión de la soledad, de poder estar un tiempo a solas, en busca de uno mismo, de una tranquilidad enemiga del agobio y el estrés, que preferiría que viviera junto a mí, en lugar de venir a visitarme de vez en cuando, y cuando yo la llamo… no sé, porque sólo veo que quiero relajarme y no coger tanto agobio, y sólo me acuerdo de hacer eso cuando las cosas se juntan unas con otras y no te da tiempo a acordarte de todo.

Porque tras un día agotador las manos no te funcionan, no tienes fuerzas ni para pensar que has de hacer, y así día tras día, al final te agobias, y no te acuerdas de poner ni los acentos a las palabras, ni de dónde va el punto y la coma. Querer que llegue la noche para hacer cosas, y al llegar no acordarte de que hacer, o no saber sencillamente, por dónde empezar.

Porque cada momento que tienes antes de ir a trabajar, coges el ordenador, aunque quieres descansar,… y entre tanta red social, tu tiempo de descanso se ha pasado, ya te tienes que ir, has de partir para mantener tu economía, aunque tus ganas de trabajar sean mínimas, no has descansado ni un minuto; y todo, porque entre tanta red social, tu cabeza no ha parado ni un momento, ha ido a mil por hora, pensando en sí , mira esto y mira lo otro,…. Y pasan los minutos agobiados, para llenar el vaso y hacer que rebose.

martes, 10 de enero de 2012

Nuestra Ley de Hooke.


Somos como dos desconocidos, no de esos que se ven y cruzan de acera para evitar una situación incómoda, me refiero a esos que ya no recuerdan que sigues teniendo el mismo número de teléfono o aún te acuestas más tarde que Cenicienta. Acabas entendiendo que al final nadie se queda, que todo el mundo pasa por tu vida de puntillas para que no te des cuenta hasta que escuchas el portazo, sin embargo, contigo sucedió lo contrario. Puse tierra de por medio y no me arrepiento porque ambos sabemos que algún día pasaría, que el principio que esperabas no era yo y que apartarte de mi día a día fue lo mejor para los dos. Hemos crecido juntos y sabes que en realidad no soy tan mala como parece, que sólo es fachada. Sé que seguiremos sentados sobre el muelle, cada uno en nuestro extremo y sin la menor intención de dar un paso en la dirección del otro, pero también sabes que las espirales se unen y separan así que tarde o temprano volveremos a coincidir. Sólo espero que nunca nos separemos tanto como para el bucle acabe perdiendo su forma, porque quedaría inservible para siempre y no habría un posible acercamiento.

lunes, 9 de enero de 2012

SI TU SUPIERAS


Nunca hablabas de ti, de tus pensamientos secretos y mientras tanto yo esperaba a que pronunciaras alguna combinación de palabras para saber que había vida dentro de ti. Hemos crecido demasiado rápido,no hablo de edad, y ahora ya somos demasiado mayores como para volver a revivir esos recuerdos inocentes donde éramos como dos niños que juegan con pompas de jabón en la plaza del pueblo. Lo que más me gustaba eran nuestros reencuentros, porque todo transcurría como si no hubieran pasado las semanas ni los meses, como si el tiempo no deteriorara lo que había entre nosotros. Volvíamos a sonreír de nuevo, nos abrazábamos en mitad de la noche y simplemente dejábamos que pasaran las horas. Nunca nos tropezamos, era una historia tan inofensiva que éramos capaces de subir a lo más alto y bajar por un tobogán para acabar montados en una nube de algodón de azúcar. Quizás por eso a veces pienso que no fuiste real, porque ahora no veo ninguna cicatriz de aquellos tiempos, algo que me diga que tengo un pasado contigo.

domingo, 8 de enero de 2012

Maleteando, gerundio del verbo echar de menos.


Cerró de golpe el baúl de su memoria, dejando que le abofeteara una vez más el aire que salió de éste al dar tal portazo. Dejó dentro cada recuerdo, cada abrazo, cada canción, cada momento, cada caricia, cada beso, cada vez que hicieron el amor, cada discusión, cada segundo. Cada echar de menos.
Era consciente de que la única manera de ir hacia delante, en ese instante, era dejar atrás lo que ya no le iba a acompañar, pero se permitió una vez más que ese frío invernal recorriera cada terminación nerviosa de su cuerpo, dando rienda suelta a esa loca cabeza que decidió soltar una lágrima, tan salada que fue marcando surco según resbalaba por su cara. Bendita inocencia del transeúnte cuando le vio caminar de espadas, pues él se negaba dejar atrás nada y el hombre pensó que el viento le despeinaba.
Llevaba en su bolsillo derecho un carrete sin gastar, dispuesto a plasmar todo lo que se pusiera por su camino, y en su bolsillo izquierdo, entre sus dedos aferrado, uno para revelar, pues es bueno perdonar, pero jamás se debe olvidar.
Por eso sabía que lo que ahora daña, con el tiempo será la cura, de cometer tantos errores, tantas decepciones, tantas desilusiones.
Vamos a contar hasta diez, se susurró, y antes del siguiente parpadeo, habré empezado de cero.

jueves, 5 de enero de 2012

Soñar.

"Es común que gente como tú se decepcione"

Toma, y no vuelvas ni preguntes, no vaya a ser que te comas otra como esa. Y ya lejos de preocuparme si es una ofensa asumo que no, y obvio además si es verdad o no porque sé de sobra que si sale de Soul Sampler, entonces es verdad sí o sí. Pues vaya chasco, qué quieres que te diga. Que es algo que sabía pues vale, pero mira que habrá momentos para repensarlo. Ah, que es que resulta que las verdades son más efectivas cuanto más duelen, ¿no? El rollo era ese, vaya. Y que resulta que muy bien no lo tenía que tener aprendido si me he comido el mismo pastel que no me gusta. Ya. Y que no se lo puedo dar a nadie, que a nadie le gusta y que si me lo compré yo me lo como yo. Pues vaya mierda esto, ¿no? Ya. Que esto es la vida real y que que me joda. Entiendo.

Pues mucho no hay que decidir. O me como el pastel o lo tiro, lo cual significa que como la basura de la memoria no se borra, al final pudrirá y será creéme, bastante peor, seguro. Así que el matiz estriba en "no cometer otra vez el mismo error". Ya, ¿no? Ni que fuera tan fácil. Tú dile a un ciego que no use bastón, ea, que con él le salen callos en las manos. Ya, que tú no crees que sean callos sino ampollas duraderas... Bueno, pero para mí son callos. Que no vamos a discutir otra vez, que yo pago el precio y tú no. Que yo sueño demasiado y echo a volar y el golpe equivale a la distancia hasta el suelo más el doble de mi edad (¡que envejezco rápido, tú!). Que tú solo sueñas con cosas tangibles. Entonces no sueñas, planeas. Que me olvide de las palabras y me centre en lo importante. Ya, no te digo. Dile a un ciego que aprenda a ver y si lo logra sabré cómo olvidarme de las palabras.

Que cómo nos hemos encontrado hace años si somos tan distintos. Ah, porque vemos la vida de la misma manera, desde un enfoque radicalmente opuesto. Sí, que eso nos enriquece. Bueno, que aprendemos. Y yo, que me la pego. Y tú que no me envidias y yo... que tampoco a ti. Y entonces que no me queje. Y te digo que si no te gusta que me queje pues me quejaré a otro, que quejarse se me da de vicio, tan de vicio como otros, y placeres. Que seríamos un matrimonio con hijos perfectos. No, si ya.

Y tú, ¿eliges tu esencia, o la verdad?

Con "L" de libertad.

Todo cambió aquella noche de invierno en que tu mano me tocó con dulzura y me invitó a descubrir mi secreto, ya olvidado. Me recordé a mi misma años atrás cerrando con llave la caja fuerte de los deseos, de la ilusión. Creía haber perdido esa llave que llevaba al alma, a ese paraíso propio de cada uno donde se encuentran las cosas que te hacen sentirte vivo. Pero allí estaba: bajo las fotos de París, escondida entre los nenúfares de Monet, dentro de todas las cartas sin abrir…

Cambiamos de dirección, y recorriste conmigo aquellos lugares de parada obligatoria que me recordaban quién era, o al menos quién había sido antes de que todo desapareciera para dar paso a la debilidad. Sonaba de fondo una melodía amable, que invitaba al placer del paseo y de la conversación. Y todos y cada uno de vosotros estabais allí. Los míos, los de siempre. Iba dejando atrás los fantasmas, las sombras, las cadenas y los límites que yo misma me puse. Respiré hondo. Por fin olía a libertad. Si alguien dice que la libertad carece de olor, será que no la ha experimentado en profundidad. Como decirle a un hombre sediento que el agua es insípida.

Desperté.

El nuevo mundo tiene rostro de mujer y revolución en el corazón...

Definiendo.

El rincón de las inquietudes. Aquí hay mucho conocimiento y mucha experiencia vital guardada. Somos un pequeño gran grupo, y todos y cada uno tienen algo que enseñar, y algo que aprender.

A quien suscribe le gustaría ir tocando almas, recogiendo trocitos y entregando otros. Samplear almas. Almas vivas, que vibren, como lo haría el aire en presencia de la música. Sería un verdadero placer compartir una pasión, un entretenimiento. Una vida.

Si sabes apreciar las buenas sensaciones, si te gusta aprender cosas nuevas, si quieres compartir inquietudes, expresar eso que sientes con el oído, y no le haces ascos a nada, aquí tienes un compañero.

Espero que todo este tinglado vaya para arriba. De momento, en esta definición, toco madera.

Eddie Floyd - Knock on wood