sábado, 14 de enero de 2012

Ella












Divagando por las calles, visitando los bares, buscando una mirada, unas palabras, o un gesto, algo que le haga sentirse querida, que llene el vacio que le inunda. Una copa medio llena de ginebra es su única compañera esta noche, sentada en la barra del bar, con más de veinte años de soledad; ella se conoce a sí misma, pisa fuerte el asfalto, segura de sus pasos, de su caminar y decisión… pero aún, le escolta un vacío que no consigue llenar.

Entretanto, acaricia la suave arena húmeda por el mar, sutilmente, imagina como si se tratara de la sensibilidad de una caricia suave y ligera, entre sábanas de seda.

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