"Es común que gente como tú se decepcione"
Toma, y no vuelvas ni preguntes, no vaya a ser que te comas otra como esa. Y ya lejos de preocuparme si es una ofensa asumo que no, y obvio además si es verdad o no porque sé de sobra que si sale de Soul Sampler, entonces es verdad sí o sí. Pues vaya chasco, qué quieres que te diga. Que es algo que sabía pues vale, pero mira que habrá momentos para repensarlo. Ah, que es que resulta que las verdades son más efectivas cuanto más duelen, ¿no? El rollo era ese, vaya. Y que resulta que muy bien no lo tenía que tener aprendido si me he comido el mismo pastel que no me gusta. Ya. Y que no se lo puedo dar a nadie, que a nadie le gusta y que si me lo compré yo me lo como yo. Pues vaya mierda esto, ¿no? Ya. Que esto es la vida real y que que me joda. Entiendo.
Pues mucho no hay que decidir. O me como el pastel o lo tiro, lo cual significa que como la basura de la memoria no se borra, al final pudrirá y será creéme, bastante peor, seguro. Así que el matiz estriba en "no cometer otra vez el mismo error". Ya, ¿no? Ni que fuera tan fácil. Tú dile a un ciego que no use bastón, ea, que con él le salen callos en las manos. Ya, que tú no crees que sean callos sino ampollas duraderas... Bueno, pero para mí son callos. Que no vamos a discutir otra vez, que yo pago el precio y tú no. Que yo sueño demasiado y echo a volar y el golpe equivale a la distancia hasta el suelo más el doble de mi edad (¡que envejezco rápido, tú!). Que tú solo sueñas con cosas tangibles. Entonces no sueñas, planeas. Que me olvide de las palabras y me centre en lo importante. Ya, no te digo. Dile a un ciego que aprenda a ver y si lo logra sabré cómo olvidarme de las palabras.
Que cómo nos hemos encontrado hace años si somos tan distintos. Ah, porque vemos la vida de la misma manera, desde un enfoque radicalmente opuesto. Sí, que eso nos enriquece. Bueno, que aprendemos. Y yo, que me la pego. Y tú que no me envidias y yo... que tampoco a ti. Y entonces que no me queje. Y te digo que si no te gusta que me queje pues me quejaré a otro, que quejarse se me da de vicio, tan de vicio como otros, y placeres. Que seríamos un matrimonio con hijos perfectos. No, si ya.
Y tú, ¿eliges tu esencia, o la verdad?
Es que no es envidia. Es respeto e idolatría.
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