Un día es necesario para darte cuenta que la Ley de Murphy te viene a visitar cuando menos lo esperas, y te hace ver los errores que cometes, las cosas que debes de cambiar, aquello que hace tiempo tienes en mente y nunca acabas de cumplir. Por una razón o por varias, siempre aparece en boca cuando las cosas se complican, el trabajo se amontona y acabas el día exhausto, siempre dices: la Ley de Murphy es así.
Quizá sea hora de no echarle tanta culpa a dicha ley y de aplicar en la vida un poco más de tranquilidad, mandar de vacaciones al agobio, al estrés y a las prisas que te hacen ir a todos los sitios corriendo, y comenzar a asumir las tareas que tenemos pendientes con cada uno de nosotros mismos.
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