jueves, 12 de enero de 2012

LICOR

Cerró los ojos y abrió el corazón, pues la noche era larga y necesitaba compañía de alguna canción. Vio echar la trapa al bar de aquel callejón, mugriento, lleno del desazón de cada alma errante que por allí dejaba caer su tarde, su noche, su vida y su ilusión. Pero él, allí, borracho, mirando la luna bailar al son de un bolero, tiritando en su balcón.
Recordó sus piernas y tembló al acordarse de su sabor, pues no había nada más dulcemente amargo que sus besos bañados en licor, y sin poner mucha resistencia dejó que aquella bella sonrisa desgastada de tantas lenguas se quedara atrapada entre sus párpados, pues por otra noche más con ella, perdía la cabeza y posiblemente la cartera,
que aquella princesa no quería dueño que apostara por ella

1 comentario:

  1. Creo que lo que más me ha gustado ha sido la musicalidad, y el sentido. Tiene una belleza muy tuya, Fénec. Felicidades.

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