Aquí estamos, a solas, muertos de miedo. Mis dos yo, mis dos caras, la pasión y la razón, la verdad y la mentira. Recién superada la disyuntiva que conformará mis días muy pronto y durante mucho tiempo, a punto de entrar en ebullición. Mi sorpresa y desconcierto están parejos; esta vez no ha respondido la mentira, esa que todo el mundo ve, esa que todo el mundo quiere u odia a partes iguales y sin término medio. Ahora se ha adelantado la verdad, en el impulso más inconsciente del que he tenido constancia jamás. La verdad, la pureza, mi yo oculto y enfadado con la mentira porque esta es más grande y responde a circunstancias y no le deja respirar. La transparencia, que lucha por mi sueño, el sueño de las dos. Y ha surgido en medio instante.
Ciertas voces a mis dos yo les sugieren no preocuparnos por nada más que por el preciso segundo que vivimos. No olvidar los sueños por el camino, que nos alientan y nos dirigen. Priorizar los deseos y las metas, otorgar a cada maravilla la oportunidad de ser disfrutada en su simpleza o complejidad, en la belleza de su existencia, en la inteligencia del surrealismo o en el instinto del raciocinio. Ver la danza de las notas al son de tu ánimo, movido en cotas más altas. El fracaso es fracaso porque tú lo consideras, al igual que el éxito que consideran otros. Altera el medio. Juega con el tempo. Baila y ríete. Teme sin sufrir, respeta sin dejar de sentir, y de paso, si puedes y surje, enamórate hasta las trancas y despierta acompañado. Esto quizá es ya más mío de lo que preferiría pensar.
Cuando la verdad y la mentira entran en conflicto, el corazón bombea tristeza y la mente saca brillo a los recuerdos. Mala época para volver al pasado, con todo un futuro por delante que ahora se delimita y que pronto será un gran monstruo a combatir. Mala época es siempre para un renacer el estar contando los pizcos de las cenizas, entre dos yo que deben caminar unidos. Punto para la verdad. Punto para el futuro de mi presente inmediato. Punto para lo que queda donde debe estar, y lo que sigue naciendo ahora.
Eso es. Dices que fracasas porque tú lo ves así. Toca la misma canción más rápido. Ahora más despacio. No la toques. Ahora susúrrala.
ResponderEliminarEso es la vida. Ya te lo dije hace un poco.